En este capítulo se recopilan las recomendaciones de directrices relacionadas con la vivienda a partir de las directrices y documentos de la OMS disponibles. Si bien las recomendaciones resumidas de las directrices se han tomado directamente de las directrices publicadas por la OMS, los párrafos introductorios, que describen la carga de salud actual de cada factor de riesgo, se basan en otras fuentes y se han redactado a los efectos de las presentes directrices.
8.1. Agua
El agua es un requisito fisiológico para mantener una hidratación adecuada, preparar alimentos y mantener la higiene. El agua contaminada transmite enfermedades infecciosas y, a veces, enfermedades no infecciosas, como la intoxicación por plomo de las tuberías y la fontanería que usan este metal. La falta de acceso a agua suficiente desalienta las prácticas de higiene. El agua puede estar contaminada por microbios y productos químicos en su origen, en su almacenamiento y en su transporte, ya sea por recipientes portátiles, camiones cisterna o tuberías de distribución. Es importante garantizar que el suministro de agua potable sea fiable, que esté protegido de la contaminación por aguas residuales y que las tuberías y los sistemas de almacenamiento estén correctamente instalados y mantenidos (403).
Todas las personas tienen derecho a agua suficiente, segura, aceptable, físicamente accesible y asequible para uso personal y doméstico, como para beber y para la higiene (404). Sin embargo, en el 2015, 844 millones de personas carecían incluso de un servicio básico de agua potable, incluidos 159 millones que dependían de las aguas superficiales. Solo ocho de cada diez personas podían utilizar fuentes mejoradas con agua disponible (405). Al menos 1.800 millones de personas utilizan una fuente de agua potable contaminada con heces (406). El cambio climático, la creciente escasez de agua, el crecimiento de la población, los cambios demográficos y la urbanización plantean problemas a los sistemas de abastecimiento de agua. Para el 2050, el 40% de la población mundial vivirá en cuencas fluviales que experimentarán un grave estrés hídrico (407).
El agua insalubre y el saneamiento deficiente están relacionados con la transmisión de enfermedades como el cólera, las enfermedades diarreicas, la disentería, la hepatitis A, la fiebre tifoidea y la poliomielitis, y la intoxicación por plomo es el resultado de las conducciones de distribución de agua potable, las soldaduras o los accesorios a base de latón o plomo. Se estima que las enfermedades diarreicas representan aproximadamente el 3,6% del total de AVAD por la carga mundial de enfermedad y son responsables de la muerte de 1,5 millones de personas cada año. Se estima que el 58% de esa carga, es decir, 842.000 muertes anuales, es atribuible a un suministro de agua, saneamiento e higiene deficientes, principalmente en los países de ingresos bajos y medianos (132). Dado que en la infancia se corre un riesgo particular de sufrir enfermedades relacionadas con el agua, el acceso a mejores fuentes de agua puede contribuir a mejorar la salud y, por lo tanto, a una mayor asistencia escolar (408).
8.1.1. Directrices de la OMS sobre la calidad del agua potable
Los valores mínimos de los contaminantes en el agua potable están disponibles en las Guías de la OMS para la calidad del agua de consumo humano (cuarta edición, publicada en el 2011, que incorpora la primera adenda en el 2017) (409, 410).1 Los documentos de la OMS relacionados con la gestión del agua en los edificios y otros aspectos relativos al agua, saneamiento e higiene proporcionan más orientación técnica sobre su aplicación y se enumeran al final de la presente sección.
Valores de referencia relacionados con la contaminación del agua potable
- 1)
Contaminantes químicos: Los contaminantes químicos seleccionados que se muestran en el están asociados con la contaminación potencial a través de tuberías y componentes de fontanería y, por lo tanto, se consideran pertinentes para la construcción.
Valores de referencia de la OMS para la calidad del agua potable: contaminantes químicos I.
Los contaminantes químicos que figuran en el son motivo de gran preocupación para la salud en algunas aguas naturales y pueden plantear riesgos importantes para la salud en condiciones de suministro de agua no corriente.
Valores orientativos de la OMS para la calidad del agua potable: contaminantes químicos II.
- 2)
Bacterias (seleccionadas)
Valores de referencia de la OMS para la calidad del agua potable: bacterias.
Directrices relativas a la cantidad y la continuidad del suministro de agua potable2
El acceso al agua potable debe ser óptimo. Las intervenciones para aumentar los niveles de servicio y suministro de agua deben priorizarse de la siguiente manera:
Intervenciones para aumentar los niveles de servicio y suministro de agua.
Las interrupciones del suministro de agua potable, ya sea debido a fuentes intermitentes o como resultado de deficiencias de ingeniería, son un determinante importante del acceso al agua potable y de su calidad.
Directrices relativas a la recolección y transporte de agua
Mantener la calidad del agua al recogerla y transportarla de forma manual es responsabilidad del hogar. Se requieren buenas prácticas de higiene, que deben reforzarse mediante programas de educación en materia de higiene. Esos programas deben proporcionar a los hogares y comunidades conocimientos especializados para supervisar y gestionar su higiene del agua.
En muchos países de ingresos bajos y medianos, los consumidores compran agua en quioscos y luego llevan el agua a casa en diversos tipos de recipientes de tamaño variable. Deben tomarse medidas para proteger de la contaminación el agua adquirida durante su transporte y almacenamiento en el hogar. Esas medidas incluyen el transporte y almacenamiento del agua en recipientes limpios, libres de contaminación fecal y química, y cerrados o con aberturas estrechas, e idealmente equipados con un dispositivo de dispensación como una espita que impida el acceso directo de las manos y otras posibles fuentes de contaminación extraña. Se requiere una buena higiene que debe reforzarse con programas educativos.
En otros casos, particularmente en los países de ingresos bajos, los vendedores transportan y distribuyen el agua a los usuarios en camiones cisterna. Si se transportan grandes volúmenes de agua, es conveniente añadirle cloro para proporcionar una concentración residual libre de al menos 0,5 mg/l en el punto de entrega a los usuarios. Los camiones cisterna también deben utilizarse únicamente para el agua o, si esto no es posible, deben limpiarse a fondo antes de su uso.
Directrices relacionadas con la plomería
En edificios públicos y privados se han asociado importantes efectos adversos para la salud con los sistemas de plomería (fontanería) deficientes debido a un mal diseño, una instalación incorrecta, alteraciones y un mantenimiento inadecuado.
Numerosos factores influyen en la calidad del agua dentro del sistema de distribución de tuberías de un edificio, que pueden dar lugar a la contaminación microbiana o química del agua potable. Los brotes de enfermedades gastrointestinales pueden ser el resultado de la contaminación fecal del agua potable en los edificios, por ejemplo, debido a las deficiencias en los tanques de almacenamiento del tejado y a las conexiones cruzadas con conducciones de aguas residuales. Los sistemas de plomería mal concebidos pueden causar estancamiento del agua y favorecer la proliferación de Legionella. Los materiales de plomería, tuberías, accesorios y revestimientos pueden dar lugar a concentraciones elevadas de metales pesados (p. ej., plomo) en el agua potable, y los materiales inapropiados pueden ser propicios para el desarrollo bacteriano. Es posible que los posibles efectos nocivos para la salud no se limiten a un edificio concreto, ya que puede producirse la exposición de otros consumidores a los contaminantes a través de la contaminación del sistema de distribución público local, más allá del edificio en particular, por la contaminación cruzada del agua potable y el reflujo.
El suministro de agua que cumple las normas pertinentes dentro de los edificios generalmente se basa en un sistema de plomería que no está administrado directamente por el proveedor de agua. Por lo tanto, se confía en la instalación adecuada de la plomería y, en los edificios más grandes, en planes de seguridad del agua específicos.
Para garantizar la seguridad del suministro de agua potable dentro del sistema de construcción, las prácticas de plomería deben prevenir la introducción de riesgos para la salud. Esto se puede lograr cerciorándose de que:
las tuberías que transportan el agua potable o eliminan las aguas residuales son estancas, duraderas, de interior liso y sin obstáculos y están protegidas contra las presiones previstas;
no existen conexiones cruzadas entre el suministro de agua potable y los sistemas de eliminación de aguas residuales;
los sistemas de almacenamiento en los tejados están intactos y no están sujetos a la invasión de contaminantes microbianos o químicos;
los sistemas de agua caliente y fría están concebidos para minimizar la proliferación de Legionella;
existe una protección adecuada para evitar el reflujo;
el diseño del sistema de edificios de varios pisos minimiza las fluctuaciones de presión;
los residuos se vierten sin contaminar el agua potable; y
los sistemas de plomería funcionan de manera eficiente.
Es importante que los plomeros (fontaneros) estén debidamente cualificados, sean competentes para llevar a cabo el mantenimiento necesario de los sistemas de fontanería a fin de garantizar el cumplimiento de las normativas locales y utilicen únicamente materiales aprobados para su uso seguro con agua potable.
El diseño de los sistemas de plomería de los edificios nuevos normalmente debe aprobarse antes de que empiecen a construirse, y durante su construcción y antes de su entrada en servicio debe inspeccionarlos un organismo de regulación apropiado.
Para obtener más información sobre las funciones esenciales de la fontanería adecuada de los sistemas de agua potable y de aguas residuales con respecto a la salud pública, véase el documento de apoyo Health aspects of plumbing (2006) (411).
Directrices relativas a los sistemas de suministro de agua por doble canalización
En algunos lugares, los hogares y edificios servidos por un suministro de agua potable canalizada también pueden recibir agua corriente de una fuente alternativa para fines no potables, mediante un sistema de suministro de agua por doble canalización. La fuente de agua alternativa generalmente se proporciona para reducir el uso de recursos hídricos de alta calidad con fines no potables (p. ej., inodoros, lavado de la ropa, riego) o simplemente para conservar los escasos recursos hídricos.
Los suministros de agua no potable por canalización pueden introducir peligros para la salud, comúnmente a través de conexiones cruzadas accidentales entre los suministros de agua potable y no potable canalizada. Las medidas para controlar los riesgos para la salud de los sistemas de suministro de doble canalización incluyen:
el uso de buenas prácticas de diseño que impidan las conexiones cruzadas;
un etiquetado inequívoco de ambos sistemas para garantizar que el suministro de agua no potable no se confunda con el suministro de agua potable;
la instalación del sistema de canalización de agua no potable únicamente por plomeros cualificados;
la regulación de los sistemas de canalización de agua no potable por la autoridad responsable de la vigilancia del agua potable;
la comunicación pública de los riesgos potenciales para la salud derivados de la exposición al agua no potable a través de conexiones cruzadas y de los peligros de modificar los sistemas por parte de personas inexpertas y no certificadas.
En los países de altos ingresos cada vez más se están instalando sistemas duales a nivel doméstico o en edificios públicos. Se deben facilitar orientaciones para realizar estas instalaciones, en particular cuando la lleven a cabo personas no certificadas. El suministro de agua potable en un edificio debe equiparse con una válvula antirretorno para evitar el reflujo en el suministro público de agua.
Directrices relacionadas con el almacenamiento y manipulación del agua en el hogar
El almacenamiento y manipulación de agua potable en los hogares son importantes para garantizar que el agua tratada no vuelva a contaminarse. Los estudios han demostrado que el almacenamiento seguro por sí solo puede reducir significativamente las enfermedades diarreicas (412, 413), lo que pone de relieve la importancia y rentabilidad de esta medida. Cada vez más, distintos productos para el tratamiento del agua destinada al hogar incorporan en su diseño un sistema de almacenamiento seguro (como suele ser el caso de los filtros) o un nivel adecuado de cloro residual (414).
Ante el cambio climático y las crecientes fluctuaciones en el suministro de agua, y la consiguiente necesidad de almacenar agua en el hogar, es probable que el almacenamiento seguro sea aún más importante en el futuro. Además, el almacenamiento seguro también se asocia con otros beneficios para la salud más allá de la reducción de las enfermedades diarreicas, como es la disminución del riesgo de dengue al reducir los criaderos del mosquito vector.
Los contenedores mejorados protegen el agua doméstica almacenada de la introducción de contaminantes microbianos a través del contacto con las manos, los mirlos acuáticos, otros vehículos contaminados por vía fecal o la invasión de vectores. Se recomienda el uso de contenedores de almacenamiento con aberturas estrechas para el llenado y dispositivos dispensadores como caños, grifos o espitas (415).
La instalación de tanques de almacenamiento de gran capacidad en los hogares es cada vez más común, especialmente cuando el suministro de agua es intermitente. No se deben utilizar tanques que anteriormente se usaron para contener líquidos no alimentarios, como combustible y aguas residuales. Los tanques de almacenamiento de agua deben limpiarse y desinfectarse periódicamente. Deben ser fáciles de limpiar y no tener bordes angulosos que puedan retener la suciedad. Además, deberán estar cubiertos y equipados con un punto de acceso con tapa y cerradura (416).
Directrices relacionadas con el tratamiento del agua en el hogar y los planes de seguridad del agua
Un plan de seguridad del agua es un enfoque integral de evaluación y gestión de riesgos que incluye todos los pasos del suministro de agua, desde la captación hasta el consumidor. Los objetivos principales de un plan de este tipo para garantizar una buena práctica de suministro de agua potable son la prevención o minimización de la contaminación de las fuentes de agua, la reducción o eliminación de la contaminación mediante procesos de tratamiento y la prevención de la contaminación durante el almacenamiento central, la distribución y la manipulación y almacenamiento domésticos de agua potable. Como mínimo, un plan de seguridad del agua incluye tres componentes clave: una evaluación del sistema de suministro de agua potable hasta el punto de consumo en los hogares para determinar si puede suministrar agua que cumpla los objetivos identificados; la identificación y la supervisión operacional de las medidas de control de los riesgos identificados; y los planes de gestión y comunicación con las medidas que deben adoptarse durante la operación normal o durante un incidente (414).
El tratamiento y almacenamiento seguros del agua en el hogar son una opción particular dentro de un plan de seguridad del agua más amplio para que el agua de beber sea más segura (414). Los enfoques del tratamiento del agua doméstica tienen el potencial de tener impactos positivos rápidos y significativos en la salud en situaciones donde los sistemas de agua corriente no son posibles y donde las personas dependen del agua de origen que puede estar contaminada o donde el agua almacenada se contamine debido a la manipulación antihigiénica durante su transporte o en el hogar. El tratamiento del agua doméstica no sustituye el acceso sostenible al agua potable, pero es una medida provisional importante para eliminar los patógenos del agua potable y reducir el riesgo de enfermedades (414).
Se dispone de diferentes métodos y tecnologías de tratamiento del agua doméstica que tienen como objetivo reducir los patógenos microbianos, incluidos la desinfección por productos químicos, calor, radiación ultravioleta, filtración o combinaciones de estos enfoques. Esos métodos de tratamiento y las tecnologías conexas varían en su capacidad para eliminar las principales clases de patógenos entéricos que plantean riesgos para la salud (bacterias, protozoarios y virus). A fin de evaluar exhaustivamente la eficacia, la OMS ha establecido objetivos graduales para la reducción del rendimiento de los log10 basados en la salud para los productos de tratamiento del agua del hogar destinados a la eliminación de bacterias, virus y protozoarios (414). Los objetivos de desempeño se basan en modelos de riesgo microbiano que utilizan niveles supuestos de patógenos de referencia en agua no tratada. Las recomendaciones relativas al desempeño y las metas conexas están disponibles en el informe Evaluating household water treatment options: health-based targets and microbiological performance specifications (417). Los objetivos permiten la clasificación de los productos para el tratamiento del agua doméstica en tres niveles descendentes de desempeño: 3 estrellas, 2 estrellas y 1 estrella. Cuando el desempeño del tratamiento no alcanza el nivel mínimo, no se le adjudica ninguna estrella. Los objetivos de desempeño se muestran en el (414).
Objetivos de desempeño de los productos para el tratamiento del agua doméstica destinados a eliminar bacterias, virus y protozoarios.
Desde el 2014, la OMS ha estado evaluando los productos relacionados con estos objetivos de desempeño a través del Plan Internacional de la OMS para Evaluar las Tecnologías de Tratamiento del Agua en los Hogares. El objetivo del Plan es evaluar de manera independiente y coherente el rendimiento microbiológico de las tecnologías de tratamiento del agua en los hogares y, al hacerlo, orientar a los Estados Miembros y las organizaciones de las Naciones Unidas en la selección de esas tecnologías (418).
Recomendaciones, orientaciones e instrumentos seleccionados de la OMS relacionados con los edificios y el agua potable
La OMS dispone de una serie de documentos destinados a diferentes partes interesadas en el ámbito de los edificios y la prevención de las enfermedades transmitidas por el agua. Dichos documentos proporcionan orientación técnica en relación con el suministro y tratamiento del agua, así como con las infraestructuras relacionadas con el agua y la fontanería dentro de los edificios.
8.2. Calidad del aire
Esta sección se centra en las recomendaciones de la OMS sobre la calidad del aire de particular importancia para el contexto de la vivienda y la salud. Se incluyen recomendaciones específicas sobre la calidad del aire interior, así como sobre la calidad del aire ambiente, ya que los contaminantes pueden afectar las condiciones de la vivienda a través de la ventilación y la infiltración, y porque algunas directrices para la calidad del aire ambiente también son válidas para las condiciones interiores.
La calidad del aire interior se ve afectada por una serie de elementos del entorno interior y exterior, incluidos el sistema de ventilación de la vivienda, su estructura, su localización, los aparatos de cocina, iluminación y calefacción utilizados, los tipos de mobiliario, las colas y revestimientos, la contaminación exterior y el consumo de tabaco por parte de sus ocupantes o las infiltraciones de humo de tabaco procedentes de viviendas vecinas. El aire interior húmedo fomenta el desarrollo de moho y puede indicar que no hay ventilación suficiente para dispersar la humedad generada por actividades interiores, como cocinar y bañarse. Los dispositivos de calefacción y cocción de mala calidad, y la falta de ventilación, pueden dar lugar a aire interior contaminado. Alrededor de tres mil millones de personas cocinan usando hogueras contaminantes u hornillos simples alimentados por queroseno, biomasa (madera, estiércol animal y residuos vegetales) y carbón, en gran parte en los países de ingresos bajos y medianos (419). La calidad del aire doméstico también puede verse afectada por la presencia del carcinógeno radón, un gas radiactivo natural que puede acumularse en espacios cerrados, incluidos los hogares. La mala calidad del aire puede ser el resultado de la presencia de muebles y materiales de construcción que contienen toxinas como el formaldehído (420–422). El humo de tabaco es un importante contaminante del aire interior, pues contiene carcinógenos y otros componentes tóxicos (véase la sección 8.3). Por último, las fuentes naturales de contaminación del aire exterior, por ejemplo, derivadas de tormentas de polvo o de contaminantes relacionados con la industria y el transporte, pueden penetrar en el hogar y degradar el aire (12, 245).
La mala calidad del aire interior tiene una serie de efectos perjudiciales para la salud. Se asocia con alergias, un sistema inmunitario debilitado, cáncer e irritación de la piel, ojos, nariz y garganta. Puede afectar negativamente los sistemas reproductivo, nervioso y cardiovascular. Cada año, aproximadamente 3,8 millones de personas mueren prematuramente a causa de enfermedades atribuibles a la contaminación del aire en los hogares causada por el uso deficiente de combustibles sólidos y queroseno para cocinar (419). Además, se estima que en el 2016 la contaminación del aire ambiente tanto en las ciudades como en las zonas rurales causó 4,2 millones de muertes prematuras en todo el mundo (423). Existe una firme asociación entre la humedad interior y el moho y una amplia gama de síntomas respiratorios. En Europa, se estima que, anualmente, 0,07 muertes relacionadas con el asma y 50 AVAD relacionados con el asma por cada 100.000 niños están asociados con la exposición a la humedad en las viviendas (18).
La eliminación o minimización de los contaminantes, por ejemplo mediante la sustitución de hornillos y lámparas contaminantes por alternativas más saludables, desempeñan un papel a la hora de garantizar una calidad aceptable del aire interior (424). La ventilación también es una intervención crucial. Diversas organizaciones, como ASHRAE y el Instituto Europeo de Rendimiento de los Edificios, disponen de normas de ventilación de la vivienda, como la norma 62 de ASHRAE (243, 244).
Otras orientaciones pertinentes son tres recientes publicaciones de la OMS sobre la calidad del aire interior: Dampness and mould (2009), Selected pollutants (2010) y Household fuel combustion (2014). Las directrices de la OMS Air quality guidelines for Europe (2000, actualizadas en el 2006 para contaminantes específicos) y WHO Handbook on indoor radon (2009) ofrecen orientaciones sobre la exposición a algunos otros contaminantes que a veces están presentes en los entornos cerrados, y que no se abordan en las tres anteriores publicaciones.
8.2.1. Directrices de la OMS sobre la calidad del aire interior
WHO guidelines for indoor air quality: selected pollutants [directrices de la OMS para la calidad del aire interior: contaminantes seleccionados] (2010)3
Valores de referencia de la OMS para la calidad del aire interior: contaminantes seleccionados.
WHO guidelines for indoor air quality: dampness and mould [directrices de la OMS para la calidad del aire interior: humedad y moho] (2009)4
Las humedades en los edificios son el resultado de las condiciones interiores y exteriores en relación con la temperatura y la humedad del aire, el grado de renovación del aire entre los entornos interiores y exteriores, y la generación de humedad dentro de un edificio determinado. Además, dependiendo del tipo de construcción, de los materiales de construcción y de la calidad de un edificio, se considera o no que un determinado nivel de humedad es un factor de riesgo de provocar humedades.
El desarrollo del moho se ve afectado por diversos parámetros del edificio, como la humedad, la temperatura, la ventilación y los materiales de construcción, así como por el comportamiento de los ocupantes de un edificio. Sin embargo, la aparición de moho siempre indica unas características de construcción deficientes y un riesgo potencial para la salud que debe ser corregido, y no existe ningún valor de exposición para el desarrollo del moho que pueda considerarse seguro para la salud. Lo mismo se aplica a las esporas de moho que son prácticamente omnipresentes en los ambientes interiores residenciales.
En consecuencia, las recomendaciones de la OMS sobre el moho y la humedad se elaboraron como orientación cualitativa en lugar de límites cuantitativos de exposición relacionados con la humedad, el desarrollo de moho y hongos o la aparición de esporas.
Recomendaciones de las directrices
La humedad persistente y la proliferación microbiana en las superficies interiores y en las estructuras de los edificios deben evitarse o minimizarse, ya que pueden tener efectos perjudiciales para la salud.
Los indicadores de humedad y crecimiento microbiano incluyen la presencia de condensación en superficies o estructuras, moho visible, olor mohoso percibido y un historial de daños por agua, fugas o penetración. Para confirmar la humedad interior y la proliferación microbiana se puede realizar una inspección exhaustiva y, si es necesario, llevar a cabo mediciones apropiadas.
Dado que las relaciones entre la humedad, la exposición microbiana y los efectos sobre la salud no pueden cuantificarse con precisión, no se pueden recomendar valores o umbrales cuantitativos de orientación basados en la salud para los niveles aceptables de contaminación por microorganismos. En su lugar, se recomienda prevenir la humedad y los problemas relacionados con el moho. Cuando aparecen esos problemas, deben corregirse porque aumentan el riesgo de exposición peligrosa a microbios y productos químicos.
Los revestimientos de edificios bien diseñados, construidos y mantenidos son fundamentales para la prevención y el control del exceso de humedad y el crecimiento microbiano, ya que evitan los puentes térmicos y la penetración de agua líquida o en fase de vapor. La gestión de las humedades requiere un control adecuado de las temperaturas y la ventilación para evitar el exceso de humedad, la condensación en las superficies y el exceso de humedad en los materiales. La ventilación debe distribuirse eficazmente en todos los espacios y deben evitarse las zonas de aire estancado.
Los propietarios de edificios son responsables de proporcionar un lugar de trabajo saludable o un entorno de vida exento de exceso de humedad y moho, garantizando la construcción y el mantenimiento adecuados de los edificios. Sus ocupantes son responsables de gestionar el uso del agua, la calefacción, la ventilación y los electrodomésticos de tal manera que no dé lugar a la aparición de humedades y a la proliferación del moho.
Las recomendaciones locales para las diferentes regiones climáticas deben actualizarse para controlar el crecimiento microbiano causado por la humedad en los edificios y para garantizar una calidad del aire interior deseable.
Las humedades y el moho pueden ser particularmente frecuentes en viviendas mal mantenidas de personas de bajos ingresos. Debe darse prioridad a solucionar las condiciones que derivan en una exposición perjudicial para evitar una contribución adicional a la mala salud en las poblaciones que ya viven con una gran carga de enfermedad.
WHO guidelines for indoor air quality: household fuel combustion [directrices de la OMS para la calidad del aire interior: quema de combustible en los hogares] (2014)
Las recomendaciones sobre la quema de combustible en los hogares incluyen cuatro recomendaciones específicas y una recomendación de mejores prácticas que aborda los efectos relacionados con la salud y el clima.5
Recomendación de la directriz sobre los objetivos relativos a la tasa de emisión (recomendación firme)
Las tasas de emisión de la quema de combustible en los hogares no deben superar los objetivos del factor o tasa de emisión para partículas con diámetros aerodinámicos inferiores a 2,5 μm (PM2,5) y monóxido de carbono (CO), sobre la base de los valores del volumen de la cocina, la renovación del aire y la duración del uso diario del hornillo, establecidos en los a , que se supone que son representativos de las condiciones en los países de ingresos bajos y medianos. Esta recomendación se centra en los dos productos más importantes de la combustión incompleta, PM2,5 y CO. Sin embargo, la OMS también reconoce la importancia de otros contaminantes, por ejemplo, los componentes tóxicos del carbón o las emisiones de dióxido de nitrógeno de los aparatos de gas.
Distribución de insumos en las tasas de renovación del aire, el volumen de la cocina y la duración de la combustión por los dispositivos utilizados, para la elaboración de los objetivos del factor o tasa de emisión. (more...)
Para los dispositivos ventilados enumerados en los y , se estima que invade la habitación un promedio del 25% (intervalo 150%, desviación estándar = 10%) de las emisiones totales.
Objetivos del factor o tasa de emisión para el cumplimiento de las guías de la OMS para la calidad del aire con respecto a las partículas finas en suspensión (PM2,5), incluido uno intermedio menos estricto de cumplimiento (more...)
Objetivos del factor o tasa de emisión para el cumplimiento de las guías de la OMS para la calidad del aire con respecto al CO, incluido uno intermedio menos estricto de cumplimiento en 60% de los hogares.
Recomendaciones de la directriz sobre políticas durante la transición a tecnologías y combustibles que cumplan las guías de la OMS para la calidad del aire (recomendación firme)
Los gobiernos y sus asociados en la ejecución deberían elaborar estrategias para acelerar los esfuerzos encaminados a cumplir los objetivos del factor o tasa de emisión de las guías o directrices para la calidad del aire antes mencionados. Cuando se requieran pasos intermedios, se debe dar prioridad a los combustibles y tecnologías de transición que ofrecen beneficios sustanciales para la salud.
Recomendación de la directriz sobre el uso doméstico de carbón (recomendación firme)
El carbón sin procesar no debe utilizarse como combustible doméstico. En este contexto, el carbón sin procesar se define como el carbón que no ha sido tratado por medios químicos, físicos o térmicos para reducir los contaminantes.
Recomendación de la directriz sobre el uso doméstico de queroseno (parafina) (recomendación condicional)
Se desaconseja el uso doméstico de queroseno mientras se llevan a cabo más investigaciones sobre sus efectos en la salud. La evidencia disponible muestra que el uso doméstico de queroseno puede producir niveles de PM y otros contaminantes que exceden las directrices de la OMS. Asimismo, el riesgo de quemaduras, incendios e intoxicación asociado con el uso de queroseno en los países en desarrollo es motivo de preocupación.
Recomendación de buenas prácticas para garantizar los beneficios indirectos para la salud y el clima
Teniendo en cuenta las oportunidades de sinergia entre las políticas climáticas y la salud, incluida la financiación, la OMS recomienda que los gobiernos y otros organismos que elaboran y aplican políticas sobre mitigación del cambio climático estudien la posibilidad de adoptar medidas sobre la electricidad doméstica y lleven a cabo las evaluaciones pertinentes para potenciar los beneficios en materia de salud y clima.
8.2.2. Directrices de la OMS sobre la calidad del aire ambiental
Air quality guidelines – global update 2005 [directrices sobre la calidad del aire de la OMS – actualización mundial 2005] (2006)7
Los valores de referencia presentados en el hacen referencia a compuestos que también se encuentran en el entorno interior. Los valores de referencia de este documento relativos a otros contaminantes pertinentes para la vivienda (PM2,5, PM10) se han corroborado en WHO Guidelines for indoor air quality: selected pollutants (2010), como ya se ha resumido anteriormente. Estas guías o directrices también proporcionan un valor específico más reciente para el aire interior con respecto al dióxido de nitrógeno.
Valores de referencia de las directrices sobre calidad del aire de la OMS – actualización mundial del 2005.
Para muchos otros contaminantes atmosféricos, la segunda edición de las WHO Air quality guidelines for Europe (2000) ofrece recomendaciones mundiales de la OMS sobre la exposición a la contaminación atmosférica.9 En ausencia de valores de referencia actualizados o específicos para interiores, las directrices sobre la calidad del aire también se consideran aplicables a la exposición en interiores. Se está llevando a cabo una actualización de estas directrices.
8.3. Humo de tabaco
El tabaquismo involuntario (o pasivo) es la exposición al humo de tabaco ajeno, que es la mezcla del humo general exhalado por el fumador y el humo paralelo liberado por la combustión lenta de un cigarrillo u otro dispositivo para fumar (puro, pipa, bidi, cachimba, etc.) y diluido en el aire ambiente. El humo de tabaco ajeno también se conoce como humo de tabaco “ambiental”. El tabaquismo involuntario implica la inhalación de carcinógenos y otros componentes tóxicos que están presentes en el humo de tabaco ajeno (425).
Se estima que el humo de tabaco ajeno causó unas 603.000 muertes prematuras en el 2004. De ellas, 166.000 fueron producidas por infecciones de las vías respiratorias inferiores y 1100 por asma infantil, y otras 35.800 por asma, 21.000 por cáncer de pulmón y 379.000 por cardiopatía isquémica en adultos. Esta carga de enfermedad asciende en total a unos 10,9 millones de AVAD. De todas las muertes atribuibles al humo de tabaco ajeno, el 28% corresponden a niños y el 47% a mujeres (426).
El humo de tabaco ajeno es un gran problema de salud en entornos interiores donde la exposición puede acumularse rápidamente.
8.3.1. Directrices de la OMS para la calidad del aire interior: contaminantes seleccionados (2010)10
Las directrices de la OMS relativas al humo de tabaco en el ambiente publicadas en la segunda edición de las WHO Air quality guidelines for Europe, en las que se afirma que no existe evidencia de un nivel de exposición seguro, son claras y siguen siendo válidas.
8.3.2. Protección de la exposición al humo de tabaco ajeno: recomendaciones de políticas (2007)11
La evidencia científica ha establecido firmemente que no existe un nivel seguro de exposición al humo de tabaco ajeno, un contaminante que causa enfermedades graves en adultos, niños y niñas. También existe evidencia irrefutable de que el fomento de entornos 100% libres de humo es la única manera eficaz de proteger a la población contra los efectos nocivos de la exposición al humo de tabaco ajeno.
8.4. Ruido
Los niveles de ruido en el hogar son el resultado del ruido exterior e interior. En el interior de la vivienda, los sistemas de ventilación, las máquinas y los electrodomésticos contribuyen a los niveles de ruido. Fuera de la vivienda, las fuentes de ruido incluyen: tráfico rodado, ferroviario y aéreo; construcción y obras públicas; actos deportivos; parques infantiles, escuelas y espacios públicos; animales; bares y restaurantes; y viviendas vecinas. La expansión de las actividades urbanas, los sistemas de carreteras, los aeropuertos, las calles y los modelos de construcción de edificios de baja calidad aumentan el nivel de ruido al que las personas están expuestas en el hogar (427).
La exposición al ruido puede provocar problemas auditivos y no auditivos para la salud. Al provocar traumatismos directos en el sistema auditivo, el ruido puede dar lugar a la pérdida de audición y tinnitus. Además, el ruido es un factor de estrés no específico que se ha demostrado que afecta negativamente a la salud humana, especialmente después de una exposición prolongada. Esto se debe a la angustia psicológica y fisiológica que provoca, así como a la alteración de la homeostasis del organismo y al aumento de la carga alostática (428). Los principales efectos reconocidos del ruido ambiental incluyen molestias, enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y alteración del sueño, que afectan en particular a grupos de población vulnerables como las mujeres embarazadas, etc.
Se ha estimado la carga de enfermedad debida al ruido ambiental para Europa occidental. Partiendo de supuestos conservadores aplicados a los métodos de cálculo, se estima que los AVAD perdidos por el ruido ambiental equivalen a 61.000 años para las cardiopatías isquémicas, 45.000 años para el deterioro cognitivo infantil, 903.000 años para la alteración del sueño, 22.000 años para el tinnitus y 654.000 años para las molestias. Esos resultados indican que en Europa occidental cada año se pierde al menos un millón de años de vida saludable debido al ruido relacionado con el tráfico. Las molestias y las alteraciones del sueño, relacionadas principalmente con el ruido del tráfico rodado, constituyen la principal carga del ruido ambiental para la salud (427).
8.4.1. Directrices de la OMS sobre el ruido
Se han establecido recomendaciones orientativas para la Región de Europa de la OMS en relación con el ruido nocturno (2009) y, recientemente, con el ruido ambiental (2018).
Directrices de la OMS sobre el ruido nocturno para Europa (2009)12
Las WHO Night noise guidelines for Europe son recomendaciones específicas para los niveles de exposición al ruido durante la noche, publicadas por la Oficina Regional de la OMS para Europa en el 2009. Esas directrices proporcionan a los Estados Miembros asesoramiento basado en la evidencia para el desarrollo de la legislación y la acción política futuras en el ámbito de la evaluación y control de la exposición nocturna al ruido. Los valores de las directrices son:
Para proteger al público de los efectos adversos del ruido nocturno para la salud, incluidos los grupos más vulnerables, como los niños, los enfermos crónicos y las personas de edad avanzada, se recomendó un valor de Lnight de 40 dB como objetivo para todas las fuentes de ruido. Además, se recomendó un valor de Lnight de 55 dB como objetivo provisional para los países que no podían seguir las directrices a corto plazo por diversas razones o en los que los encargados de formular las políticas optaban por adoptar un enfoque gradual.
Environmental Noise Guidelines for the European Region [directrices de la OMS sobre el ruido ambiental para la Región de Europa] (2018)14
Las directrices de la OMS sobre el ruido ambiental para la Región de Europa proporcionan recomendaciones para proteger la salud humana de la exposición al ruido ambiental procedente de diversas fuentes, como el transporte (tráfico rodado, ferroviario y aéreo), los aerogeneradores y las actividades de ocio.
Recomendaciones de las directrices de la OMS sobre el ruido ambiental para la Región de Europa.
8.5. Asbesto
El asbesto engloba un grupo de minerales utilizados actual o históricamente para muchos productos. La gama de aplicaciones del asbesto incluye, entre otras, la construcción de edificios, el cemento, el aislamiento térmico y eléctrico, las mantas contra incendios y las cortinas contra incendios industriales, las juntas y materiales de fricción (por ejemplo, discos y tambores de freno para vehículos y embragues). El asbesto se encuentra en las casas en los mosaicos de suelos, los techos texturizados, las tejas, el aislamiento térmico, el aislamiento eléctrico (alrededor de calderas, conductos, tuberías, chapas y chimeneas), el cemento de las tuberías, las colas y los compuestos de las juntas. El asbesto se utiliza como mezcla fibrosa suelta y puede inhalarse e ingerirse (429).
La exposición a las fibras de asbesto se produce especialmente en circunstancias en las que los productos de asbesto se han degradado, como cuando la vivienda se encuentra en mal estado, o durante el mantenimiento, renovación, demolición y destrucción de los edificios (como podría ocurrir en un desastre). Además, los trabajadores están expuestos al asbesto en la extracción y molienda del asbesto, cuando este se utiliza como parte del proceso de producción o cuando se instalan o eliminan materiales que lo contienen. Esos trabajadores pueden introducir fibras de asbesto a sus hogares a través de su ropa (429).
La exposición laboral y doméstica al asbesto está asociada con diversos tipos de cáncer, incluido el cáncer de pulmón, de laringe, de ovarios, de estómago y el mesotelioma (430–432). No existe ningún nivel seguro de exposición al asbesto (432).
Se estima que en el 2004 la carga mundial de enfermedad atribuible al asbesto ascendía a 107.000 muertes y 1.523.000 AVAD. Entre ellas, 41.000 muertes y 370.000 AVAD se debieron a cáncer de pulmón causado por el asbesto, y 7000 muertes y 380.000 AVAD se debieron a asbestosis. Las 59.000 muertes y 773.000 AVAD restantes se atribuyeron a mesotelioma maligno (316). El asbesto causa aproximadamente una de cada tres muertes por cáncer ocupacional. Actualmente, alrededor de 125 millones de personas en el mundo están expuestas al asbesto en el lugar de trabajo (433). Además, se estima que varios miles de muertes anuales pueden atribuirse a la exposición al asbesto en el hogar (434).
8.5.1. Directrices y recomendaciones de la OMS sobre el uso del asbesto
Diversos documentos de la OMS proporcionan orientación y recomendaciones relacionadas con el uso del asbesto y la prevención de enfermedades por asbesto. En la siguiente sección se resumen las recomendaciones y directrices más pertinentes.
WHO Air quality guidelines for Europe [directrices de la OMS para Europa sobre la calidad del aire] (segunda edición) (2000)15,16
Valor de referencia sobre la calidad del aire con respecto al asbesto
El asbesto es un carcinógeno humano comprobado (Grupo 1 del CIIC). No se puede proponer un nivel seguro para el asbesto porque no se sabe que exista un umbral. Por lo tanto, la exposición debe mantenerse lo más baja posible.
Guías de la OMS para la calidad del agua de consumo humano (cuarta edición) (2011)17
Valor de referencia sobre la calidad del agua potable con respecto al asbesto
No existe ningún valor de referencia para el asbesto en el agua potable. No hay evidencia concluyente de que el asbesto ingerido sea peligroso para la salud. Por consiguiente, no se ha establecido ningún valor de referencia para la salud con respecto al asbesto presente en el agua potable. El principal problema que suponen las tuberías de fibrocemento afecta a las personas que trabajan en el exterior de las tuberías (p. ej., corte de tuberías), debido al riesgo de inhalación de polvo de asbesto.
Informe de la OMS sobre el asbesto crisotilo (2014)18
Recomendaciones sobre la eliminación de las enfermedades relacionadas con el asbesto
Teniendo en cuenta que no se dispone de evidencia para establecer un umbral del efecto cancerígeno del asbesto, incluido el crisotilo, y que se ha observado un aumento de los riesgos de cáncer en poblaciones expuestas a niveles muy bajos, la forma más eficaz de eliminar las enfermedades relacionadas con el asbesto es dejar de utilizar todos los tipos de asbesto.
El uso continuado de fibrocemento en la industria de la construcción es motivo de especial preocupación, porque la mano de obra es muy numerosa, controlar la exposición es difícil y los materiales utilizados tienen el potencial de deteriorarse y representan un riesgo para los que llevan a cabo reformas, mantenimiento y demoliciones. En sus diversas aplicaciones, el asbesto puede sustituirse por otros materiales de fibra y por otros productos que suponen un riesgo menor o nulo para la salud.
Los materiales que contienen asbesto deben estar encapsulados y, en general, no se recomienda realizar trabajos que puedan dañar las fibras de asbesto. Si es necesario, esos trabajos deben llevarse a cabo únicamente bajo estrictas medidas de control para evitar la exposición al asbesto, como son la encapsulación, los procesos húmedos, la ventilación local de extracción, y la limpieza periódica. También es necesario usar equipos de protección personal–respiradores especiales, gafas de seguridad, guantes y ropa de protección– y disponer de instalaciones especiales para su descontaminación.
8.6. Plomo
El plomo es un metal altamente tóxico, que es o ha sido utilizado en muchos productos de uso común, incluidos la gasolina, baterías, pinturas, productos electrónicos, joyería, cerámica, vidrio, tuberías de agua y otros accesorios de fontanería. Las personas están expuestas al plomo en el trabajo o en su entorno local, cuando se extrae, recicla, funde o utiliza en la industria. Además, pueden estar expuestas al plomo en el hogar (435). A medida que la pintura con plomo se deteriora, se descama y contamina el polvo en el hogar, en sus alrededores y en el suelo (436). Los alimentos guardados en recipientes que tienen esmalte con plomo o soldadura de plomo pueden contaminarse. El agua se contamina a través de las tuberías, la soldadura y los accesorios a base de plomo. Por último, las personas que trabajan con plomo pueden llevar polvo de este metal al hogar (435).
No se ha identificado ningún nivel seguro de exposición al plomo, e incluso a niveles bajos de exposición el plomo puede causar una amplia gama de efectos tóxicos. La exposición al plomo puede aumentar la presión arterial (437), que es el factor de riesgo más importante de enfermedad cerebrovascular. Sobre la base de los datos del 2015, se estima que la exposición al plomo representa el 12,4% de la carga mundial de discapacidad intelectual idiopática, el 2,5% de las cardiopatías isquémicas, el 2,4% de los accidentes cerebrovasculares, el 4,4% de la enfermedad cardíaca hipertensiva, el 0,8% de la cardiopatía reumática y el 1,4% de otras enfermedades cardiovasculares en todo el mundo (438). La exposición al plomo también se ha relacionado con enfermedades renales crónicas en diversos entornos (439–441). Se estima que la exposición al plomo causó 853.000 muertes en el 2013 (22).
Los niños y niñas de corta edad son particularmente vulnerables al plomo porque absorben de cuatro a cinco veces más plomo ingerido a través de una fuente determinada que los adultos. Además, la curiosidad innata de los niños y niñas y su costumbre apropiada para su edad de llevarse la mano a la boca dan lugar a que introduzcan en ella y se traguen objetos que contienen plomo o están recubiertos de plomo (435). En niveles altos, el plomo ataca el cerebro y el sistema nervioso central de los niños y niñas y causa coma, convulsiones e incluso la muerte (435). La exposición al plomo en la infancia, incluso a niveles bajos, se ha asociado con el trastorno por déficit de atención y los trastornos del desarrollo neurológico, incluida la reducción del cociente intelectual (442–444).
8.6.1. Directrices y recomendaciones de la OMS sobre el plomo
La OMS ha publicado valores de referencia para el plomo en el agua potable (2011) y en el aire (2000), así como un conjunto de recomendaciones para prevenir la intoxicación infantil por plomo, incluidas algunas recomendaciones relacionadas con la vivienda que se enumeran a continuación.
WHO Air quality guidelines for Europe [directrices de la OMS para Europa sobre la calidad del aire] (segunda edición) (2000)19
Valor de referencia de la calidad del aire con respecto al plomo
El nivel medio anual de plomo en el aire no debe superar los 0,5 μg/m3. Para evitar mayores aumentos de la exposición en las generaciones futuras, los niveles de plomo en el aire deben mantenerse lo más bajos posible.
Guías de la OMS para la calidad del agua de consumo humano (2011)20
Valor de referencia de la calidad del agua potable con respecto al plomo
Las Guías de la OMS para la calidad del agua de consumo humano han establecido un valor de referencia provisional de 0,01 mg/l (10 μg/l). Para más información, véase la sección 8.1.
Exposición al plomo: un importante problema de salud pública (2010)21
Recomendaciones sobre la eliminación del uso de plomo22
Eliminar gradualmente el uso de plomo en las pinturas en todo el mundo.
Eliminar el uso de la soldadura con plomo en las latas de alimentos y bebidas, así como en las tuberías de agua.
Eliminar el uso de plomo en los hogares, escuelas, materiales escolares y juguetes para niños y niñas.
Eliminar el uso de glaseado de plomo en la cerámica destinada a cocinar, comer o beber.
Fomentar la eliminación de tuberías y accesorios que contengan plomo (como esto es costoso, mientras tanto se deben adoptar otras medidas, como el control de la corrosión y la minimización de la disolución del plomo en los sistemas de agua).
8.7. Radón
La exposición al gas radón en el hogar y en el lugar de trabajo es una de las principales fuentes de exposición a las radiaciones ionizantes. El radón es un gas radiactivo, incoloro e inodoro, con una vida media de 3,8 días al cabo de los cuales se descompone por la emisión de partículas alfa. Otra fuente importante proviene de materiales de construcción expuestos a la radiación gamma de los radionúclidos 226Ra y 232Th y su progenie, y 40K (445), así como de la ocupación de viviendas construidas en zonas donde previamente se extrajo radón (446).
En el 2010, en todo el mundo hubo 98.992 muertes y 2,1 millones de AVAD atribuibles a la exposición al radón residencial (447). Una evaluación de la carga ambiental de morbilidad asociada a la vivienda deficiente en la Región de Europa de la OMS (2011) indica que la exposición al radón está relacionada con más de 3000 muertes al año en Francia, Alemania y Suiza, los tres países con tasas de mortalidad por cada 100.000 habitantes que oscilan entre 2,1 (Francia) y 3,2 (Suiza) (448).
8.7.1. Manual de la OMS sobre el radón en interiores (2009)23
El WHO Handbook on indoor radon incluye orientaciones prácticas sobre la gestión del radón que se consideran pertinentes para las Directrices de la OMS sobre vivienda y salud.
Medidas de prevención y mitigación del radón
Abordar el radón es importante tanto en la construcción de edificios nuevos (prevención) como en los ya construidos (mitigación o reparación). Las principales estrategias de prevención y mitigación del radón se centran en sellar las rutas de entrada del radón en la ventilación y en invertir las diferencias de presión de aire entre el espacio interior ocupado y el suelo debajo del edificio, empleando diferentes técnicas de despresurización del suelo. En muchos casos, una combinación de estrategias proporciona la mayor reducción de las concentraciones de radón. En la búsqueda de una mayor eficiencia energética en el hogar, los cambios en la ventilación deben evaluarse cuidadosamente para evitar una mayor exposición al radón en interiores y el riesgo de cáncer de pulmón.
Políticas nacionales sobre el radón y programas de salud pública conexos
La política nacional sobre el radón debería centrarse en identificar las zonas geográficas en las que las poblaciones corren mayor riesgo de sufrir exposición al radón y en sensibilizar al público sobre el riesgo asociado para la salud. Entre los elementos fundamentales para el éxito de un programa nacional figuran la colaboración con otros programas de promoción de la salud (p. ej., la calidad del aire interior, el control del tabaco) y la capacitación de los profesionales de la construcción y otras partes interesadas que participan en la prevención y mitigación del radón.
Deben promulgarse códigos de construcción apropiados que exijan la adopción de medidas de prevención del radón en las viviendas en construcción, y la medición del radón durante la compra y venta de viviendas es útil para identificar las que tengan altas concentraciones de ese gas.
Deberían implantarse programas de salud pública para reducir el riesgo del radón, idealmente a nivel nacional, e involucrar a las organizaciones regionales y locales para apoyar su aplicación. Esos programas nacionales estarían concebidos para reducir el riesgo de la población general derivado de la concentración media nacional de radón, así como el riesgo individual para las personas que viven en lugares con altas concentraciones de radón.
Niveles de referencia nacionales para el radón
Un nivel de referencia nacional para el radón determina el nivel de riesgo del radón en interiores que un país considera demasiado alto si en el futuro sigue sin control. Es un componente importante de un programa nacional. Para los hogares con concentraciones de radón que superan este nivel, se pueden recomendar o requerir medidas correctivas. Al establecer un nivel de referencia, deben tenerse en cuenta diversos factores nacionales, como la distribución del radón, el número de hogares existentes con altas concentraciones de radón, la media aritmética del nivel de radón en interiores y la prevalencia del tabaquismo. En vista de la evidencia más reciente, la OMS propone un nivel de referencia de 100 Bq/m3 para minimizar los riesgos para la salud debidos a la exposición al radón en interiores.24 Sin embargo, si este nivel no puede alcanzarse en las condiciones específicas de cada país, el nivel de referencia elegido no debe superar los 300 Bq/m3, lo que representa aproximadamente 10 mSv por año según los cálculos de la Comisión Internacional de Protección Radiológica.25
Costo-eficacia de las intervenciones relativas al radón
La elección de las intervenciones de prevención y mitigación del radón puede basarse en un análisis de la rentabilidad. De acuerdo con este enfoque, los costos netos de la atención médica se establecen en relación con los beneficios netos para la salud de una variedad de medidas o políticas, lo que proporciona un índice con el que se pueden priorizar estas intervenciones.
Los análisis seleccionados indican que las medidas preventivas en todos los edificios nuevos son rentables en zonas donde más del 5% de las viviendas actuales tienen concentraciones de radón superiores a 200 Bq/m3. La prevención en los hogares nuevos tiende a ser más rentable que la mitigación en los hogares existentes. En algunas zonas de bajo riesgo los costos de medición pueden ser más altos que los costos de mitigación (para las viviendas existentes) debido al alto número de hogares que tendrán que ser examinados en comparación con la proporción de hogares mitigados. Aunque los análisis indican que los programas de reparación tal vez no sean eficaces en función de los costos en todo el país, en las zonas de altas concentraciones de radón deben aplicarse medidas de reparación.
8.8. Directrices adicionales de la OMS en relación con la vivienda
Además de los precedentes resúmenes de las directrices y recomendaciones, una amplia gama de informes de la OMS aborda cuestiones ambientales y de salud relacionadas con la vivienda o los entornos construidos en general y proporciona diversas formas de orientación. Las presentes Directrices pueden derivarse de los datos probatorios obtenidos en la investigación, así como de la experiencia práctica y las revisiones de intervención. La lista que figura a continuación, con enlaces a informes y documentos de la OMS, proporciona más información a los investigadores, profesionales y partes interesadas en relación con cuestiones específicas.
Documentos de orientación técnica de la OMS
Documentos de orientación de diversas organizaciones de las Naciones Unidas relacionados con las políticas
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Los valores incluidos en las Guías para la calidad del agua de consumo humano, de la OMS, se remiten a la publicación de la OMS Domestic water quantity, service level and health. Este último documento se está actualizando y los nuevos valores de referencia estarán listos en el 2018.
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IT-1 representa el objetivo provisional de las guías de la OMS para la calidad del aire si no se puede alcanzar el valor de referencia recomendado.
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Se definieron tres objetivos provisionales, que han demostrado que se pueden alcanzar con medidas de reducción sucesivas y sostenidas. Los países pueden estimar que estos objetivos provisionales son útiles para medir los progresos realizados a lo largo del tiempo en el difícil proceso de reducir sostenidamente la exposición de la población a PM.
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Lnight, outside es el indicador de ruido nocturno (Lnight) de la Directiva 2002/49/CE, de 25 de junio del 2002: el nivel acústico medio a largo plazo ponderado A tal como se define en la norma ISO 1996-2: 1987, determinado a lo largo de todos los períodos nocturnos de un año, en los que la noche es de ocho horas (normalmente de las 23.00 a las 07.00 hora local), un año es un año pertinente en cuanto a la emisión de sonido y un año medio en lo que respecta a las circunstancias meteorológicas, se considera el sonido incidente, y el punto de evaluación es el mismo que para Lden. Para más detalles, véase el Diario Oficial de las Comunidades Europeas de 18.7.2002.
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En WHO Air quality guidelines for Europe también se proporciona orientación sobre las fibras vítreas artificiales (como la lana de roca, la lana de vidrio o las fibras cerámicas) que a menudo se utilizan como material de aislamiento. La lana de roca, la lana de escoria, la lana de vidrio y las fibras cerámicas se han clasificado como posiblemente cancerígenas para los seres humanos, mientras que los filamentos de vidrio no se consideraron clasificables en cuanto a su carcinogenicidad para los seres humanos.
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Aunque no existe una directriz de la OMS, cabe mencionar que Estados Unidos de América tienen una norma para el plomo en el polvo asentado, que es la principal fuente de exposición para la mayoría de los niños y las niñas. También debe mencionarse que existen documentos que abordan métodos seguros y eficaces de control de los riesgos de la pintura con plomo. Las US Guidelines for the evaluation and control of lead-based paint hazards (2012), del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, son una referencia clave tanto para los límites de exposición como para las normas de prácticas laborales.
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El WHO Handbook on indoor radon se centra en la gestión de riesgos y, por lo tanto, proporciona un nivel de referencia para adoptar medidas, como se ha descrito anteriormente. Sin embargo, como el radón es un carcinógeno, no existe un umbral seguro (véase sección 8.2.1).
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La Comisión Internacional de Protección Radiológica está revisando actualmente sus coeficientes de dosis de referencia para la inhalación e ingestión de isótopos y progenies de radón, que relacionan las concentraciones de radón en interiores (en Bq/) con la dosis efectiva anual (en mSv/y).